Ya ha aparecido la concejala de propaganda, aplausos enlatados incluidos, pidiendo apoyos para salvar a España; ya está la derecha, una vez más, encerrilada en sus más arcanas creencias, esas que tantas desgracias nos han causado a los españoles.
A los socialistas se nos acusa de antipatriotas, de estar desmembrando España, vendiéndola en almoneda a los mejores postores catalanes, ya sean los del puñado de votos de Carod Rovira (aunque este pretexto se les ha acabado con el acuerdo con CiU), o los de " La Caixa "-Gas Natural.
Todo esto es, sencillamente falso. No voy a hacer juicios de valor sobre las creencias y los sentimientos de las personas, que me parecen perfectamente respetables mientras no se demuestre lo contrario. Pero creo que a la derecha le importan un pimiento esos sacrosantos valores que dice representar; al menos, a la derecha radicalizada que encarna el triunvirato Rajoy-Acebes-Zaplana y sus palmeros (a algo más que eso) de la radiocadena episcopal. Lean, si no, los diarios de Azaña cuando en 1932 se debatió el estatuto catalán en las Cortes de la República : "Arrecia una bárbara campaña contra el Estatuto. Muchos en las Cortes, van a sumarse a ella, previendo que es trance difícil para el Gobierno, y están a la espera [...] Han tomado el estribillo de decir que España entera protesta contra el Estatuto, y que vamos a desmembrar España". Pero Azaña no se equivocaba al enjuiciar los verdaderos objetivos de sus oponentes: no se trataba de oponerse al Estatuto, sino de "cazar al Gobierno en un desfiladero y crear una situación imposible a la República ". A la derecha, entonces y ahora, sólo le importaba que cayese el gobierno a cualquier precio, creando -entonces- situaciones imposibles a la República ; y ahora, situaciones imposibles a la Constitución : ellos saben muy bien que con su pretensión de instar un referendum están pidiendo algo que no es posible en el actual marco constitucional. Más aún, en su absoluta irresponsabilidad, están contribuyendo a generar y transmitir al pueblo unas tensiones innecesarias y -de no ser por que gozamos de una situación social, económica y geopolítica muy distinta- potencialmente explosivas como lo fueron en los tiempos de la República. Personalmente , lamento expresiones desafortunadas como las de Pepe Rubianes -cuyo estilo de sobra conocemos-, pero me preocupa mucho más la coincidencia entre las tesis de Rajoy y las de Tejero, que por si alguien no lo recuerda, entró pistola en mano en el Congreso no hace tanto tiempo. Cuidado, pues, con los precipicios, y esperemos que por ellos sólo se despeñen quienes deben hacerlo. Porque ya son demasiadas las heridas abiertas, precisamente contra un pueblo -el catalán- que ha sido sometido a una oleada de insultos y ofensas difícilmente tolerables. ¿Es así, con tan descarado anticatalanismo, como se hace que los catalanes quieran formar parte de España?
Olvidemos, pues, a los profetas del miedo y de la catástrofe: el tiempo se encargará de colocarles en su lugar. Personalmente, como la inmensa mayoría de los socialistas, creo en España. Pero no en la España "una, grande y libre" de las ensoñaciones de los dictadores, sólida y monolítica, unida por las cadenas de la represión y de la exclusión, en la que sólo cabe la mitad de los españoles. La nuestra es la España real, la que muestra su pluralidad histórica y cultural, una España en la que cabemos todos sin exclusiones, la de la tradición liberal y humanista permanentemente sofocada y reprimida por los reaccionarios y ultramontanos que por desgracia siempre, salvo muy escasas excepciones, han gobernado nuestro país. Ellos y no otros son, desde mi punto de vista, los principales responsables de que esa España que tanto dicen amar no haya podido constituirse en un proyecto verdaderamente común hasta la Constitución de 1978.
Por eso, y por encima de algunos errores muy concretos que se hayan podido producir, los socialistas estamos convencidos de que es necesario profundizar en un Estado de las autonomías que a todos, y especialmente a las regiones menos favorecidas, ha beneficiado, y por esa razón damos nuestro apoyo a los procesos de reformas estatutarias que se han iniciado y que, estamos seguros, el Gobierno sabrá culminar con éxito. Tendremos así asegurada, como poco, otra generación no sólo se progreso y de avance democrático, sino de verdadera consolidación de España como proyecto común.
Cayetano Mas Galvañ
Secretario General PSPV-PSOE
Agrupación Local Crevillent